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CAMAGUEY:

La Ciudad de Camagüey contiene un rico potencial de valores históricos, arquitectónicos, urbanísticos y ambientales. Tiene una trama urbana muy característica de calles estrechas y tortuosas que se abren a plazas y plazuelas de grandes valores espaciales.
Cuna de figuras ilustres, como Ignacio Agramonte y Loynaz, conocido también como "El Mayor", el cuál dejó a un lado todas sus posesiones y a su amada Amalia Simoni por el limpio ideal de liberar la patria, hombre que aún después de muerto causaba pavor a las tropas españolas; o de Joaquín de Agüero y Agüero que fue el primero en darle la libertad a los esclavos.
 
superficie 15 990 km² aeropuerto Ignacio Agramonte
poblacion 786 667 iata cmw
densidad 50.37 hab/km² elevacion AMSL 126 m(413 ft)
prefijo telf. + 53-32 coordenadas 21* 25' 13'' N
77*50'50'' W
gentilicio Camagüeyanos, -as longitud  3000 X 45 M
zona horaria est ( vtc-5 )

HISTORIA:

El asentamiento inicial se produjo en la zona de Punta del Guincho, hoy municipio de Nuevitas. Los inconvenientes por la ubicación geográfica del lugar obligaron a sus habitantes a trasladarse. De modo tal que en 1516 se ubica en el cacicazgo de Caonao, en las márgenes del río del mismo nombre; pero más tarde, una sublevación indígena provocó un nuevo traslado y la villa se establece, definitivamente, el 6 de enero de 1528 en el cacicazgo de Camagüebax, del que toma posteriormente su nombre actual: Camagüey.
La villa se localiza en el centro de la región, entre dos ríos: Tínima y Hatibonico. El marco natural seleccionado tiene un relieve plano hasta ondulante de suelos pardos. Las condiciones para la vida de la población son muy favorables: disponibilidad de agua, sin problemas de inundación, sin afectaciones por plagas y con sensaciones de moderadas a débiles de calor sofocante como promedio anual. El suelo con óptimas condiciones para la actividad constructiva.
El aislamiento geográfico y la independencia económica impidieron la llegada inmediata de las influencia de la capital y las reglamentaciones de la metrópolis, condicionando un desarrollo urbano y arquitectónico con características propias y únicas en el país.
La trama urbana de la ciudad es irregular. Recuerda el trazado de las ciudades medievales por sus calles estrechas y sinuosas. La existencia de parroquias con pequeñas plazas o ensanchamientos viales son influencia directa de la ciudad cristiana hispánica.
Este trazado estuvo condicionado por la inexistencia de reglamentaciones urbanísticas y el establecimiento espontáneo de las relaciones de la villa con su entorno próximo. Las vías que vinculaban la villa con las haciendas ganaderas y los autoconsumos tuvieron gran influencia en la forma urbana.
Sólo un barrio, La Caridad, responde a los lineamientos de las Leyes de Indias: orientación de la plaza, portales a su alrededor y a lo largo de la calzada. Esta tipología urbano - arquitectónica se da por primera vez en el siglo XVIII, época de creciente desarrollo urbano que respondió al florecimiento de la economía causado por la desarrollada ganadería y la naciente industria azucarera. El desarrollo económico indujo a las familias más acaudaladas a construirse casas de recreo más allá del núcleo central, esto constituye el primer intento de abandono del centro por los grupos sociales de mayores ingresos.
Hasta 1800, la función de la villa es de carácter religioso. La funcionalidad está dada por la relación iglesia - vivienda, convento - iglesia - iglesia. Esta última generadora de varias vías que hoy son ejes principales de la ciudad. La relación villa - territorio se expresa en numerosos caminos que conectan con haciendas, tejares y puertos.
En el siglo XIX comienza el desarrollo capitalista de la economía.
El aislamiento de la villa se mantiene a pesar de ser, en 1840 el tercer núcleo en cuanto a población del país , sede de la Audiencia de Santo Domingo.
En fecha temprana del siglo 1817 se le confiere el título de ciudad. El núcleo urbano posee todas las actividades modernas por lo que su función pasa a ser de religiosa a socio - política - cultural - administrativa, comienza a delinearse un centro mucho más extenso, con una incipiente zona comercial. Las relaciones funcionales están dadas por los servicios o actividades públicas y civiles.
La Ciudad de Camagüey, como villa fundacional, mantuvo su jerarquía dentro del sistema de asentamiento y en especial en su área de influencia. En 1878 cuando se realiza la tercera división político - administrativa del país se le otorga la categoría de centro regional al quedar establecidas seis regiones: Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Santa Clara, Puerto Príncipe (Camagüey) y Santiago de Cuba.
Históricamente la provincia se ha caracterizado por ser una de las de mayor importancia en el contexto nacional. Desde la época colonial hasta la actualidad revolucionaria, ha contribuido significativamente tanto en los aspectos económicos y sociales, como en los culturales y políticos, a los distintos entornos que representan las diferentes etapas históricas de la nación cubana.

IGLESIAS:

1- Iglesia de nuestra Señora de la Soledad
La iglesia de La Soledad, construida en los años 1733 al 1736, se erige majestuosa en la intersección de la calle República (Reina) esquina a Ignacio Agramonte (Estrada Palma), casi al frente de la plaza de la Soledad, conocida como Plaza del Gallo. A pesar de que al frente se desarrolla un edificio de tres plantas, esto no impide que la torre sea un elemento de referencia para los citadinos y para los visitantes. Es el edificio del Centro Histórico al que la población adjudica el mayor valor simbólico.
2- Iglesia de nuestra Señora de la Merced
Ubicada en la Plaza de los trabajadores, se alza la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, construida en el año 1601 por frailes de la orden de los Mercedarios en una ermita de madera y guano dedicada a Nuestra Señora de la Altagracia, donada por Juan Griego, vecino de la villa. Se encuentra rodeada por edificios de diferentes siglos, la mayoría con más de un nivel, sin embargo, estas construcciones no obstaculizan la visibilidad de la torre desde diferentes puntos de la ciudad. La majestuosa fachada es resaltada notablemente al aparecer como cierre visual de algunas calles y queda ligeramente dirigida hacia la Catedral.
3- Parroquial Mayor
Se alza en la antigua Plaza de Armas, hoy Parque Ignacio Agramonte. Sobre su campanario se encuentra una estatua de Cristo Rey, detalle único en la ciudad. En ella se rinde culto a Nuestra Señora de la Candelaria, patrona de la ciudad. Este edificio tuvo como antecedentes las primeras iglesias construidas en Punta de Guincho, Nuevitas (1514-1516) y Caonao, Esmeralda (1516-1528).
4- Iglesia de nuestra Señora del Carmen
La Iglesia del Carmen, ubicada en la Plaza del mismo nombre es el único templo en Camagüey de dos torres y fue el cuarto en construirse con estas características en Cuba. Aunque aparentemente su majestuosa fachada de tres accesos anuncia un edificio de tres naves, realmente posee una planta uninave de modestas proporciones con vestíbulo, coro, presbiterio y sacristía. Su fecha de construcción data de los años 1823 - 1825.
5- Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús
La Iglesia del Sagrado Corazón se ubica en la calle Emilio Luaces entre San Fernando y Academia, en el actual parque de La Juventud. Esta edificación sustituyó el antiguo templo de San Francisco. Su construcción se debió a la contribución financiera de la señorita Dolores Betancourt Agramonte, hija de Tomás Pío Betancourt, Primer Historiador de la Ciudad.
6- Iglesia y Convento-Hospital San Juan De Dios
El convento hospital de San Juan de Dios, con su correspondiente iglesia, en cuyo altar mayor se encuentra la Santísima Trinidad con figura humana del Espíritu Santo, que es la única en Cuba y la segunda en Hispanoamérica. Su entorno lo constituye la Plaza de San Juan de Dios.

LEYENDAS:

1- Dolores Rondon
A pocos metros de la entrada del Cementerio del Santo Cristo del Buen Viaje de la Ciudad de Camagüey, se encuentra una tumba peculiar que llama la atención por el epitafio escrito sobre un blanco mármol y que forma parte de las tradiciones locales:

EPITAFIO ETERNO
Aquí Dolores Rondón finalizó su carrera
ven mortal y considera
las grandezas cuáles son:
el orgullo y presunción,
la opulencia y el poder, todo llega a fenecer
pues solo se inmortaliza
el mal que se economiza
y el bien que se puede hacer.

Estas rimas aparecidas por el año 1833 provocaron gran curiosidad entre los que la conocieron, quienes se preguntaban quién era Dolores Rondón y por qué esa extraña manera de recordarla, muchos investigaron por cuenta propia, escucharon versiones de los que habían conocido personalmente a Dolores Rondón hasta que supieron que era hija ilegítima de un catalán, propietario de una tienda mixta, con una mulata.
Era una bella criolla, con gracia, picardía, y muy alegre, llegó a ser orgullo del barrio donde vivía y se dice que cerca de su casa había una barbería que tenía por dueño a un joven mulato, que además de barbero era un polifacético buscador de vidas, su nombre Francisco Juan de Moya y Escobar, quién vivía locamente enamorado de la joven de la que recibía solamente desprecios y repulsas.
Dolores, muy presumida, se casó con un oficial del ejército español y su vida pasó a ser más distinguida, pero no duró mucho, pues el esposo murió; de ella no se conoció mucho hasta años después que reaparece pobre y enferma en el hospital para mujeres El Carmen.
Hasta el día de la muerte permaneció junto a su lecho el mulato Francisco que hizo funciones de enfermero, hermano, padre, por lo que su entierro debe haber sido como pobre de solemnidad y es de suponer que los versos y las flores que aparecían en la sepultura provenían de esas mismas manos que la acompañaron hasta el día de su muerte.

2- Aura Blanca
El padre Valencia, religioso de la orden de San Francisco, gozaba de gran cariño en la ciudad porque brindaba servicios, se presentaba como mediador en las discordias, entre vecinos, etc., convirtiéndose en un consejero de la población y dado que en aquella época el atraso en la medicina era notable, por lo cual existían decenas de enfermedades que no se conocían su origen y por supuesto su cura, unido a la falta de atención del gobierno colonial, hacen que en la ciudad los enfermos de lepra y otras enfermedades de la piel eran maltratados y proliferaban los mismos por las calles, por lo que el sacerdote comprendió que la solución era construir un hospital. Un buen día amaneció con una jaba al hombro y comenzó a pedir limosnas de puerta en puerta con el fin de lograr tan humano objetivo.
Esta idea fue considerada, por muchos, una locura pero se pudo realizar por la perseverancia del padre Valencia al que le bastaron unos cuantos años para levantar el edificio.
El Hospital se convirtió en un orgullo para Puerto Príncipe y por su dedicación e higiene, pero al morir su fundador llegaron nuevamente las desgracias, escasez, carestía, apenas podían los enfermos calmar el hambre.
Los enfermos recordaban los mejores tiempos del hospital, en vida del Padre Valencia y testimonios de la época hablan de pájaros negros fúnebres (auras tiñosas) que tal parecían que esperaban sus cadáveres.
Cuentan que un día, apareció de repente un ave desconocida, del mismo tamaño y características de un aura, pero blanca, esto provocó gran curiosidad entre los presentes que la cogieron mansamente.
Se hizo una exhibición pública del ave, poniendo precio a la entrada y en pocos días se recaudó lo suficiente para subsanar las necesidades urgentes del hospital.
El "aura blanca" fue considerada como un milagro del caritativo fundador que aún después de muerto brindó el sostenimiento a sus acogidos.
En realidad el atraso y la ignorancia en que se vivía, hizo que todos creyeran que el ave era algo sobrenatural, cuando en realidad se trataba de un aura albina muy poco común.
Por otra parte, la fecunda imaginación de Gertrudis Gómez de Avellaneda aportó una connotación religiosa al suceso.
Esta ave se encuentra disecada, en el Museo Provincial de Matanzas y se hacen gestiones para trasladarla a Camagüey.

3- Las rondas del Diablo
La Villa de Santa María del Puerto del Príncipe tuvo, de vez en cuando, la visita, - diría que a menudo-, del siniestro personaje, que nadie ha visto, ni escuchado durante siglos.
Quizás los cuentos e historias aterradoras y espeluznantes de los principeños, contadas por estos en algún que otro momento, hicieron que, de boca en boca y de año en año, se tejiera unas de las leyendas camagüeyanas que eriza y estremece al más pinto de la paloma.
Resulta ser que un buen día un opulento carruaje se detuvo frente una casona principeña, que reflejaba en puertas y paredes el no corto tiempo de vida, de aquel vehículo salió un señor vestido de traje y con maleta en mano, similar a la de los médicos, que tocó fuertemente el aldabón.
El extraño personaje no se inmutó ante el tiempo de espera y la atención de los moradores. Al rato y sin prisa una señora maltratada por la vida, totalmente desencajada, desgreñada entreabrió la puerta y dejo ver su rostro.
- Soy el médico.– Dijo el señor.
- Esta equivocado. Nadie ha llamado al doctor.- Contesto la mujer.
El galeno sin mucho miramientos entro a la morada y afirmó no buscar dinero sólo atender al enfermo.
La mujer ante tal actitud no sólo le permitió el paso al desconocido, sino que lo condujo al lecho del enfermo. El dormitorio lóbrego y mal oliente no persuadió al visitante. Todo lo contrario, este pidió estar a solas con el paciente.
Al instante se dejo ver un cuerpo con apariencia lastimosa, donde resaltaba una descomunal cicatriz en la cara. La fiebre y la tos hacían de las suyas en el desfallecido hombre.
- ¿Quién va? Pregunto el enfermo.
- Un amigo.
- No tengo amigos, ni puedo pagar el servicio.
- Este es gratis y vengo por ti Caricortado. ¿No me conoces? Soy el diablo y me llevo tu alma. Llegó tu hora. Atormentaste e hiciste daño a tantos, a familias y conocidos que nadie intercederá por ti. Muchos piensan que ya moriste.
Un grito se escucho, salido de las escasas fuerzas del desfallecido. La mujer entró en la habitación y ni sombra del doctor. Corrió hacia la puerta y la ausencia del coche y visitante fueron palpables a pesar de la neblina.
Hasta aquí la leyenda que deja un mensaje: "Has bien y no mires a quién". Que los malos, aunque sea en su último respiro o suspiro, tienen su pago. Leyenda que a la vez refleja la vida del Camagüey colonial, caracterizada por la violencia, el miedo y el avance en algunos sectores de la ilustración.

PERSONALIDADES:

1-    Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz
Ignacio Agramonte y Loynaz nació el 23 de diciembre de 1841 en la casa marcada con el número 5 de la calle Soledad, hijo del Lic. Ignacio Agramonte Sánchez Pereira, abogado como muchos de sus antecesores, y María Filomena Loynaz y Caballero.
Realizó sus primeros estudios en su ciudad natal y luego, ante la imposibilidad de iniciar estudios superiores en Puerto Príncipe, en 1852 es enviado a Barcelona, España, donde ingresa primeramente en el colegio de Isidoro Prats en el que cursó tres años de Latinidad y Humanidades. En 1855 comienza sus estudios elementales de Filosofía, en opción al título de Bachiller en Artes, en el colegio de José Figueras, ambos centros docentes estaban ascriptos a la Universidad de Barcelona, donde ingresa en 1856; al año siguiente regresa a Cuba y en la Universidad de La Habana estudia Derecho Civil y Canónigo, para recibir su título de licenciado en 11 de junio de 1865.
Fue en esta época donde en una sesión sabatina, reunión en la que los estudiantes debatían diferentes tópicos, Agramonte leyó una disertación, en la que sin hacer alusión directa a Cuba, denunció el régimen de opresión a que estaba sometida la Isla.
Dos años más permaneció Agramonte en la Universidad, pues aunque ejercía como abogado, continuó los estudios correspondientes al doctorado hasta el 24 de agosto de 1867 que realiza su último examen.
Ignacio Agramonte tenía 9 años cuando, el 12 de agosto de 1851 fueron fusilados Joaquín de Agüero y sus compañeros en la sabana de Beatriz Méndez. Durante décadas los camagüeyanos han recordado la hermosa leyenda de cómo el niño Agramonte mojó las puntas de su pañuelo en la sangre de aquellos héroes.
Esa mañana en el Cementerio, adonde fue acompañado de una criada negra, el niño trató, infructuosamente de imitar la acción de un extranjero, pero los centinelas se lo impidieron.
Aquel forastero apartó al niño del lugar y durante una conversación le explicó que esa sangre era preciosa, pues había sido derramada por la libertad. Ignacio le dice que ese era el motivo por el que él quería conservar la sangre, entonces el desconocido unió su pañuelo al del niño, y apretándolo fuertemente dejó estampada en él la huella de aquella sangre.
Ignacio Agramonte y Amalia Simoni comienzan su noviazgo durante las vacaciones de verano de 1866, dos años más tarde, el 1ro. de agosto, contraen matrimonio en la Iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, unión de la que nacen sus dos hijos: Ernesto, nacido en la manigua, y Herminia, a la que no llegó a conocer.
"...Sí, Amalia de mi vida, eres mi único delirio; a nadie, a nadie amo tanto como a ti, jamás lo dudes. !Me siento tan dichoso amándote y siendo el objeto de tu amor!
"Después de recibirla ya no recuerdo tanto la dolorosa separación, la tristeza ha disminuido y me parece haber oído tu voz. Eres muy buena, Amalia; algunas horas después de dejar yo el Príncipe ya me escribías; esto lo agradece el alma que quiere.
No vuelves a quedar sola otra vez, como dices: allá te acompaña mi pensamiento que nunca te deja, mi amor está contigo; allí tienes mi alma. Nunca mientras viva tú estarás sola, que nunca dejaré de acompañarte..."
Habana, enero 17 de 1867

"Idolatrada esposa mía: Mi pensamiento más constante en medio de tantos afanes es el de tu amor y el de mis hijos. Pensando en ti, bien mío, paso mis horas mejores, y toda mi dicha futura la cifro en volver a tu lado después de libre Cuba.¡Cuántos sueños de amor y de ventura, Amalia mía! Los únicos días felices de mi vida pasaron rápidamente a tu lado embriagado de tus miradas y tus sonrisas. Hoy no te veo, no te escucho, y sufro con esta ausencia que el deber me impone. Por eso vivo en lo porvenir y cuento con afán las horas presentes que no pasan con tanta velocidad como yo quisiera..."
Camagüey, julio 1 de 1871
"A Ernesto y a Hermina háblales con frecuencia de su papá, educa y forma sus corazones tiernos a semejanza del tuyo; que cuando encuentre en ellos tu retrato y tu alma, mi cariño y mi satisfacción no tendrán límites..."

Camagüey, noviembre 19 de 1872

En 1867 se vincula a la fundación de la logia Tínima, creada con fines conspirativos. Una vez iniciada la Guerra por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 en La Demajagua, los camagüeyanos secundan la acción con el levantamiento armado en Las Clavellinas, el 4 de noviembre. Ignacio Agramonte queda en el la ciudad a cargo del aseguramiento del movimiento revolucionario, por lo que se incorpora a la manigua el día 11 en el ingenio El Oriente, en las cercanías de Sibanicú.
Muy pronto muestra sus dotes de dirigente político al enfrentarse en la reunión del paradero de Las Minas a Napoleón Arango y sus seguidores, quienes proponían la sumisión de Cuba a la metrópoli española a cambio de supuestas reformas políticas; este suceso fue el 26 de noviembre de 1868, y allí Agramonte pronuncia su réplica vigorosa:
"Acaben de una vez los cabildeos, las torpes dilaciones, las demandas que humillan: Cuba no tiene más camino que conquistar su redención, arrancándosela a España por la fuerza de las armas."
Esa misma noche, junto con el acuerdo de continuar la lucha armada, quedó disuelta la Junta Revolucionaria del Camagüey y se constituye el Comité Revolucionario.
El movimiento revolucionario fue ganando fuerza, de ahí la conveniencia de realizar elecciones por lo que el 26 de febrero de 1869 en Sibanicú, queda constituida la Asamblea de Representantes del Centro, la que integra Agramonte.
La necesidad de unificar las fuerzas insurrectas, desembocó en la celebración de una Asamblea en el poblado de Guáimaro en el mes de abril de 1869, reunión en la que Ignacio Agramonte tuvo una participación decisiva al ser uno de los redactores de la Constitución y hacer prevalecer sus criterios respecto a la Guerra.
A pocos días de la Asamblea de Guáimaro, el 26 de abril, Agramonte renuncia al escaño en la Cámara de Representantes, al ser nombrado Mayor General del Ejército Libertador, jefe de la División de Camagüey. Su primera actividad militar es la organización de talleres y fábricas donde se reparan y elaboran los medios necesarios para las fuerzas insurrectas; en este período dirige importantes acciones como el Combate de Ceja de Altagracia, y el ataque a Puerto Príncipe, participa como segundo al mando en el Combate de Minas de Juan Rodríguez, dirigido por el mayor general Thomas Jordan.
En abril de 1870, a causa de las discrepancias con Céspedes en cuanto al modo de realizar la guerra, renuncia a la jefatura militar de Camagüey y permanece sin mando, aunque mantuvo su graduación y participó en combates como Ingenio Grande, Jimirú, Socorro... y continuó su propio adiestramiento, especialmente en la utilización de la caballería en función de la guerra de guerrillas.
A principios de 1971 Céspedes le ofrece la jefatura militar de Camagüey, la que reasume el 17 de enero, cuando la situación de los insurrectos era muy grave en la región, momento a partir del cual se experimenta un mejoramiento progresivo y las fuerzas mambisas pasan de la defensiva a la ofensiva.
El 7 de octubre de 1871, Ignacio Agramonte acampó con la fuerza de su mando, unos 70 jinetes, en el potrero de Consuegra, al sur de Puerto Príncipe, ocasión que aprovechó el brigadier Julio Sanguily para solicitar autorización para dirigirse al bohío de Cirila López, en la finca Santo Domingo, frente a Loma Bonita, para que ésta le arreglase la única muda de ropa que poseía. Sin el debido permiso marcha al amanecer del día siguiente, poco tiempo después de llegar a su destino es sorprendido y hecho prisionero por una caballería española compuesta de 120 rifleros a caballo.
Enterado Agramonte de la funesta noticia escogió 35 jinetes y ordenó a Henry Reeve que siguiera el rastro del enemigo a marcha forzada, el que es divisado en la finca de Toño Torres o pozo de La Esperanza, cuando trasponía la cuenta del camino. Casi a la vista de los españoles "El Mayor" explicó a sus compañeros que era preciso: "rescatar vivo o muerto a Sanguily o perecer todos en la demanda". Sorprendidos los españoles por la furiosa carga iniciada por el capitán Palomino, apenas pudieron ofrecer resistencia organizada, dejando sobre el campo once muertos, llevándose Agramonte consigo a su querido oficial.
A lo largo del año 1873 se libraron numerosos combates por las fuerzas camagüeyanas, que ganaban cada vez más experiencia en acometividad, organización, en disciplina y en eficacia, hasta el mes de mayo de 1873 en que se produce otro hecho notable de armas; otra tropa española liquidada por la caballería de Agramonte: las fuerzas del coronel Abril, que murió en unión de otros jefes españoles ante una carga de la caballería camagüeyana
"Fue precisamente esta acción de guerra la que motiva el deseo de venganza de las tropas españolas y que motiva el envío de una columna de 700 hombres a Jimaguayú, para tratar de vengar la derrota. La realidad histórica demuestra que en aquel instante los españoles estaban muy lejos de contar con las posibilidades reales de obtener el desquite.
"En el campamento de ignacio Agramonte se encontraban 500 soldados revolucionarios, llenos de entusiasmo, llenos de moral por los grandes éxitos obtenidos. Aquel terreno lo conocían como la palma de su mano. En aquel campamento, bien definido, tenían una escuela de instrucción militar, y se decidieron a darles combate a los españoles si realmente atacaban a fondo.
"De esta forma se preparó el combate de aquel día. En un área de potreros, rodeada de montes, de forma rectangular -una verdadera trampa mortal para las tropas españolas si penetraban allí, frente a los aguerridos soldados de Agramonte, y sobre todo frente a su temible caballería- Agramonte dio las instrucciones pertinentes. Se reunió con la caballería. Después pasa a recorrer la infantería de Camagüey y Las Villas, desconfiando todavía de que los españoles se comprometieran seriamente en aquella acción de guerra. Y en un momento determinado, cruzando de un lado a otro del potrero para darle instrucciones a la caballería, se encuentran de repente con una caballería española que, sin ser descubierta todavía, había penetrado por el potrero de Jimaguayú protegiéndose en las altísimas hierbas de guinea.
"Y en esas circunstancias, de una forma inesperada, Agramonte -acompañado solo de cuatro hombres de su escolta- se ve de repente en medio de aquella compañía española, que luego recibió además el refuerzo de otra compañía, y muere en aquella acción por una bala que le atraviesa la sien derecha.

2-   Enrique José Varona y Pera

Nació en Puerto Príncipe, actual Ciudad de Camagüey, el 13 de abril de 1849, y falleció en La Habana el 19 de noviembre de 1933. Pedagogo y Filósofo. Inició los estudios primarios en su ciudad natal. A los 11 años comenzó el aprendizaje de idiomas y llegaría a dominar diferentes lenguas. Obtuvo el título de Bachiller en el Instituto de Matanzas (1891), y los de Lic. y Dr. en Filosofía y Letras, por la Universidad de La Habana, en 1892 y 1893, respectivamente. Sus aficiones por la literatura empezaron desde muy temprano, como evidenció el Premio otorgado por el Liceo de Puerto Príncipe a su “Oda con motivo de la muerte de Gaspar Betancourt Cisneros” (1867). Ese año inició sus colaboraciones en El Fanal, de la propia ciudad. Al estallar la Guerra de los Diez Años en 1878 se incorporó al campo insurrecto, aunque su permanencia fue breve por problemas de salud. Tras el Pacto del Zanjón de 1878 se radicó en La Habana, donde fue colaborador de la Revista de Cuba.
Integró las filas del Partido Liberal Autonomista, y en su representación fue electo diputado a Cortes durante 1884; no obstante, su entrevista en Madrid con el Ministro de Ultramar, contribuyó a defraudar su confianza en las autoridades coloniales, por lo cual, a su regreso a La Habana abandonó las filas del autonomismo. A partir de 1885 fundó y dirigió la Revista Cubana; de igual forma, colaboró en diversas publicaciones periódicas de aquellos años, destacándose como defensor de los derechos de la mujer. Con motivo del estallido de la Guerra de Independencia, emigró a Nueva York en 1895, y se hizo cargo de la dirección del periódico Patria tras la muerte de José Martí. Desarrolló una activa labor hasta su regreso a la Isla, en 1898, donde desempeñó las Secretarías de Hacienda y de Instrucción Pública y Bellas Artes, durante el gobierno interventor norteamericano. Fue el autor del conocido “Plan Varona”, que tuvo por objetivo acometer el proceso de modernización de la enseñanza.
Fue Miembro del Partido Conservador Nacional, en el cual desempeñó los cargos de Vicepresidente (1907) y de Presidente (1912). Resultó elegido Vicepresidente de la República. Dictó numerosas conferencias como la referida a El imperialismo yanqui en Cuba, pronunciada en la Academia de Ciencias de La Habana, en 1921. Mantuvo una postura digna en oposición a la dictadura de Gerardo Machado. De igual forma, encabezó el movimiento en pro de la independencia de Puerto Rico, en 1927. Sus obras han sido traducidas al inglés, al francés y al italiano. Fue Miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras, de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, y de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, de la cual ostentó el cargo de Presidente, así como Catedrático Honorario de la Universidad de La Habana y Presidente de Honor de la Academia de la Historia de Cuba.

3-   Carlos Juan Finlay

Nació el 3 de diciembre de 1833 en Puerto Príncipe, (hoy Camagüey). Hijo de un médico escocés y de Isabel de Barrés, francesa. En 1844 viaja a Francia para continuar su educación en el havre hasta el año 1846, en que regresa a Cuba a causa de una enfermedad. Dos años después vuelve a Francia; pero la revolución le obligó á permanecer en Londres, y cerca de un año en Maguncia. Ingresó por fin en el Liceo de Rouen, donde prosiguió sus estudios hasta el año 1851, en que tuvo que volver a Cuba a convalecer de un ataque de fiebre tifoidea. Amplió sus estudios en el Jefferson Medical College de Filadelfia, Pennsylvania (EEUU), obteniendo su doctorado en medicina el 10 de marzo de 1855. En el año 1881 propuso la teoría de la transmisión de la fiebre amarilla por los mosquitos. En 1900 se confirmó gracias a los experimentos del bacteriólogo y cirujano estadounidense Walter Reed. Dos años después, al proclamarse la república de Cuba, fue nombrado jefe nacional de Sanidad. El 3 de diciembre, aniversario de su nacimiento, se celebra el "Día de la medicina americana". Carlos J. Finlay - Carlos J Finlay - Carlos Juan Finlay

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4-   Gonzalo Aróstegui del Castillo

Destacado Médico e integrante del movimiento científico en Cuba, nació en Puerto Príncipe, actual Ciudad de Camagüey, el 27 de junio de 1859. Realizó sus primeros estudios en su ciudad natal, y a los 9 años inicia el Bachillerato, graduándose en el Instituto de La Habana. Cursa la carrera de Medicina en la Real Universidad de La Habana, hasta que en el 4o año se traslada a España para concluirla en la Universidad de Madrid, en 1881. Viaja con posterioridad a París, y durante 2 años realiza prácticas en diferentes centros médicos. Más tarde pasa a los Estados Unidos, y en Nueva York visita diversas Clínicas Infantiles. Nuevamente en Madrid, inicia su carrera facultativa en Medicina General y Psiquiatría.
Ya en Cuba, en 1886, es nombrado médico de la Casa de Beneficencia, labor que desempeña durante 45 años, y simultanea con la atención facultativa al Colegio La Inmaculada y al Asilo de Ancianos Desamparados. Perteneció a la Sociedad de Estudios Clínicos, a partir de 1890, y en 1894 ingresó como Académico de Número de la Sección de Medicina, en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, desempeñando sucesivamente los cargos de Director de los Anales, Bibliotecario y Director de la Sección de Medicina, Odontología y Veterinaria. Por su prestigio, formó parte de Tribunales de oposiciones para aspirantes a Cátedras de diversas instituciones docentes.
En 1919 es designado como Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes. Fue fundador de la Junta Superior de Sanidad y de la Sociedad Cubana de Pediatría; miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País; Presidente de la Liga contra la Tuberculosis; Vocal del Ateneo de México; Vocal del Instituto de Asistencia y Prevención Social; Vocal y Presidente del Consejo Escolar de La Habana y de la Junta de Educación de La Habana. Fue, además, Cónsul de Brasil por espacio de casi 30 años.
Como Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Americanos, cooperó en la edición de obras como la de Gonzalo de Quesada y la de los 11 volúmenes de José Martí. Colaboró en diversos periódicos políticos de Camagüey y La Habana, así como en revistas científicas. Entre sus principales condecoraciones figuraban la Medalla de Instrucción Pública de Venezuela y la Cruz Roja de Brasil. Fallece en La Habana el 18 de noviembre de 1940.

5-   Gertrudis Gómez de Avellaneda

Nació en Puerto Príncipe el 23 de marzo de 1814, hija de Manuel Gómez de Avellaneda, oficial de la Marina Española, y la camagüeyana Francisca Arteaga y Betancourt. Antes de cumplir los nueve años "ya escribía apasionados versos", según declara en sus páginas autobiográficas. Pronto compuso novelas y dramas y se distinguió como actriz en funciones de aficionados.
En su ciudad natal estudia francés y realiza abundantes lecturas, sobre todo de autores españoles y franceses. En abril de 1836 sale de Santiago de Cuba hacia Europa con su padrastro, también militar español y su madre.
Después de una corta estancia en Burdeos, reside un año en La Coruña y más tarde en Sevilla. Por esta época comienza a publicar en diversas revistas y periódicos, y estrena su primer drama (Leoncia 1840); es acogida por los liceos de Sevilla, Málaga y Granada. Se traslada a Madrid, en cuyo Liceo es recibida como Socia de Literatura.
Alrededor de 1844 comenzaron sus amores con el poeta Gabriel García Tassara, de los cuáles es fruto una hija, que se muere a los pocos meses de nacida (1845).
En ese mi,smo año obtiene dos premios, uno utilizando como seudónimo el nombre de su hermano.
Al año siguiente contrae matrimonio con Pedro Sabater, que muere tres meses después. Tras un breve retiro, la Avellaneda vuelve a Madrid y despliega una intensa actividad intelectual, entre 1846 y 1858 estrena en teatros de Madrid, a veces con gran éxito, no menos de trece obras dramáticas, entre ellas "Hortensia" (1850), "Los puntapiés" (1851) y "La sonámbula" (1854) no impresos y actualmente perdidos. Hacia 1853 intenta ingresar en la Academia Española, pero le es negada la solicitud por ser mujer.
Contrae matrimonio con el coronel Domingo Verdugo, conocida figura política, viajan a España y Francia, posteriormente es designado para un cargo oficial en Cuba, por lo que La Avellaneda regresa a su isla natal en noviembre de 1859. Aquí se le tributa "Un homenaje nacional en el teatro Tacón de La Habana el 27 de enero de 1860, dirige en La Habana la revista "álbum Cubano de lo Bueno y lo Bello" (1860) y, en unión de su esposo realiza un recorrido triunfal por varias ciudades de la isla, incluyendo Puerto Príncipe, donde es también homenajeada.
En octubre de 1863 muere el esposo en la ciudad de Pinar del Río. La Avellaneda parte con su hermano Manuel hacia Estados Unidos, pasa por Londres, París y regresa a Madrid en 1864. Durante los cuatro años siguientes reside en Sevilla. Entre 1869 y 1871 se dedica a cuidar la edición revisada de sus obras literarias.
Entre las publicaciones periódicas en las que colaboró durante su vida están: El Cisne, Sevilla 1838; La Alhambra, Granada 1839; La Aureola, Cádiz 1839.
Además, álbum Literario Español, El Laberinto, álbum del Bello Sexo, Las Mujeres Pintadas por sí mismas, Revista de Madrid, El Globo, Semanario Pintoresco, El Heraldo, y otras de gran relieve y circulación en su época.
Prologó el Viaje a La Habana (1844), de la Condesa de Merlin, dos novelas de Teodoro Guerrero (1857-1864) y el tomo de poesías de Luisa Pérez de Zambrana; tradujo poemas del francés. De las traducciones de su.obra pueden citarse dos ediciones en inglés de su drama Baltasar (Nueva York, 1908), y (London, 1914), .la traducción también al inglés, de Guatimozín, último emperador de México (México, 1898), y de las Cartas de Amor (La Habana, 1956), utilizó el seudónimo de La Peregrina; murió en Madrid el 2 de febrero de 1873. Sus restos se encuentran en Sevilla, España, donde se hacen gestiones para su traslado a Camagüey.
Dentro de su amplia y valiosa obra literaria tenemos además en teatro: "Munio Alfonso", "Flavio Recaredo", "La Hija de las Flores"; en novelas: "Sab", "Dos Mujeres", "Espatolino", "El Artista Baquero", "La Doma del Gran Toro", "La Baronesa de Jonx"; y poemas como "Al Partir".

6-   Salvador Cisneros Betancourt

Nació el 10 de febrero de 1828, en el seno de una familia rica, con ideas liberales, en la ciudad de Puerto Príncipe. Viaja a Estados Unidos a completar su educación y regresa a su ciudad en 1846, donde contrae matrimonio, ya con el título de Marqués que ha heredado de su padre.
Sus preocupaciones patrióticas lo convierten en uno de los más sobresalientes luchadores contra el régimen colonialista español.
En julio de 1868, conspirando dentro de la Logia Tínima, fue designado junto a Carlos Loret de Mola para representar a los camagüeyanos en la reunión de San Miguel del Rompe, en Las Tunas el 4 de agosto, con los representantes de las logias orientales, entre ellos Francisco Vicente Aguilera y Carlos M. de Céspedes. El 1ero. de septiembre vuelve a asistir a otra reunión de coordinación con los orientales en la finca Muñoz junto a Augusto Arango.
El alzamiento del 10 de octubre de 1868 lo sorprende en La Habana donde se encuentra cumpliendo misión acordada en Muñoz y regresa urgente a Puerto Príncipe. Al recibir información del arribo de un .tren con armas a la ciudad acelera la fecha del alzamiento para el 4 de noviembre en el paso del río de Las Clavellinas.
El 26 de noviembre en la reunión del Paradero de Las Minas forma el Comité Revolucionario del Camagüey y junto á Ignacio y Eduardo Agramonte ocupa la dirección hasta el 26 de febrero de 1869 en que en Sibanicú, por el desarrollo alcanzado por el movimiento independentista, surgió la Asamblea de Representantes del Centro, ahora dirigido por cinco patriotas, entre ellos Salvador Cisneros.
Desde esta fecha se observa el apego de los camagüeyanos y de Cisneros por los principios democráticos.
Fue designado representante por Camagüey a la Asamblea de Guáimaro y en ella es elegido Presidente de la Cámara de Representantes hasta el 27 de octubre de 1873; después de ser destituido Carlos M. de Céspedes presidente del Gobierno de la República en Armas, es designado presidente interino por su condición en la Cámara.
Durante el desempeño de estos cargos; Cisneros, incansable siempre, se ocupó en funciones ajenas a su cargo sin desatender éste y de interés vital para la Revolución. A él se debió la instalación de los talleres en Camagüey, principalmente el de fabricación de pólvora. En la acción que dirigió Ignacio Agramonte y Loynaz contra la Torre de Colón, en febrero de 1871, recibió una herida en su brazo izquierdo.
Como presidente de gobierno se interesó por el futuro de Céspedes, por ser el Padre de la Patria, y por el trabajo en pro de la organización militar y el apoyo a la Invasión. No obstante en abril de 1875 se produjo la sedición en Lagunas de Varona, pidiendo, entre otras cosas, su destitución. Ante algunas sugerencias de otros patriotas de defender con el apoyo de fuerzas locales la legalidad, manifestó que por él no se derramaría sangre cubana, y creyendo que el bien para la: Patria era su renuncia, así lo hizo.
Al cesar como presidente se puso a disposición del Gobierno y fue elegido de nuevo Representante de la Cámara en 1878; se opone resueltamente a la disolución de la Cámara de Representantes, pues es el único órgano legal de los cubanos en armas.
Al producirse el Pacto del Zanjón -en febrero de 1878- fue Salvador Cisneros Betancourt uno de sus más recios opositores, negándose a entrar con los capituladores en la Ciudad de Camagüey.
Parte al exterior, donde siempre se mantuvo en contacto con el movimiento revolucionario cubano hasta que en 1884 en Nueva York es visitado por Máximo Gómez y Maceo, quienes le piden que vuelva a Cuba para pulsar el sentimiento de lucha de los cubanos.
Fracasado el plan Gómez-Maceo permanece en Puerto Príncipe donde divulga las ideas independentistas y critica el coloniaje español a través de diferentes periódicos, algunos fundados por él. Así permanece hasta que, en contacto con Martí y Juan Gualberto Gómez, se convierte en el jefe del nuevo intento independentista en la provincia de Camagüey.
El 5 de junio de 1895 se lanza a la manigua al frente de un grupo de jóvenes camagüeyanos y en septiembre en la Asamblea de Jimaguayú es elegido presidente del Consejo de Gobierno por un período de dos años.
Desde dicha responsabilidad redactó el 6 de enero de 1896 un manifiesto que concluía:
"Si nuestras fuerzas hoy potentes se debilitaran al extremo de impedir do que hoy nos proponemos, nos sobrará la abnegación suficiente para destruir todo lo existente antes que siga imperando en Cuba la vetusta dominación española. Perezca Cuba para el mundo si no puede lograr su independencia. "
Al finalizar la guerra con la intervención yanqui en 1898 y constituirse la Asamblea en Santa Cruz del Sur y en el Cerro, Cisneros se hizo notar por su participación activa en los debates y negarse a la disolución de la misma por considerar que era la única representación oficial del pueblo y su desaparición significaba estar a merced de los Estados U nidos.
Disuelta la Asamblea, Cisneros se dedicó a la lucha contra aquellos que pensaban en la anexión, a denunciar los verdaderos objetivos de los EE.UU.; muestra un sólido y avanzado sentimiento antimperialista que se pone a prueba en la Asamblea Constituyente, con su voto particular, junto al otro delegado camagüeyano, Manuel Ramón Silva, contra la Enmienda Platt, el 15 de marzo de 1901, esgrimiendo fuertes y patrióticos argumentos frente al injerencismo norteamericano. En he sus párrafos demandaba: "¿Con qué derecho el senador Platt, ni todo el Congreso con el Presidente de la República a su cabeza, puede disponer de los asuntos privativos de Cuba?".
Cisneros fue elegido senador por la provincia de Camagüey, función que cumplió hasta su muerte, demostrando una gran preocupación por el desarrollo económico y social de la Patria, se opuso a la legalización de todo tipo de juego que llevara a pensar en la riqueza, sin ser producto del trabajo creador; también en contra de la corrupción que nacía en la república mediatizada.
Por considerar que los partidos políticos existentes no representaban los intereses del pueblo no mantuvo afiliación política y actuó siempre apoyando lo que consideraba favorable a Cuba, independientemente del partido que promoviera el asunto.
Fue activo hasta la hora de su muerte, el 28 de febrero de 1914. Una muestra de esto es que asistió a las sesiones del Senado el 20 del propio mes de febrero, Salvador Cisneros Betancourt fue un intransigente defensor de la soberanía nacional del pueblo cubano y tenaz luchador contra la intervención yanqui en nuestra Patria.
Hay una anécdota qué retrata la sencillez y el patriotismo de Salvador Cisneros Betancourt. Martí en una breve nota titulada: "Los hombres de guerra", publicada en "Patria" se refiere a una reunión de veteranos de la primera gesta independentista. El Maestro escribió: "Y entonces contó, lo del Marqués de Santa Lucía, cuando le preguntaron cómo era que andaba en lomillo, en la montura de juncos que usan por el Camagüey los campesinos pobres, cuando ya era presidente de la Cámara y en la Revolución hombre mayor. El Marqués respondió: "Porque yo siempre creí que mientras no tuviera silla el último soldado de caballería, el Gobierno no debía montar en ella".

7-   Ana Betancourt Agramonte

Nació en Puerto Príncipe el 14 de diciembre de 1832, hija de Diego A. Betancourt y ángela Agramonte. Su infancia y adolescencia transcurrieron en el ambiente tradicional de la clase acaudalada criolla a la que pertenecía y recibió la instrucción correspondiente de religión, labores de costura, bordado, tejido, música y economía doméstica.
A los 22 años se, casó con Ignacio Mora de la Pera, hombre culto de ideas avanzadas, que la ayuda a emanciparse de la ignorancia a que se contraía la vida de la mujer en esa época y a despojarse de los rezagas de la educación lugareña, le enseñó idiomas, gramática e historia, quería, no solamente una esposa, sino una compañera inteligente.
Al producirse el alzamiento de los camagüeyanos en Las Clavellinas, la situación de Ana en la ciudad se hizo muy difícil, sobre todo por el conocimiento que tenían los españoles de sus actividades como confidente y propagandista revolucionaria, al saber de su posible arresto se vio en la necesidad de escapar al campo y refugiarse en fincas de amistades suyas.
Cuando se celebra el 10 de abril de 1869 la Asamblea Constituyente se escucha su voz, que adelantándose a su tiempo, solicita que tan pronto como se constituya la República de Cuba como nación independiente se le concediera a la mujer igualdad, derechos políticos y económicos.
Ana siguió, junto a su esposo gravemente enfermo, y después del incendio del poblado de Guáimaro, hacia la manigua, allí sufrió las penalidades de la vida a la intemperie y debido a esto enfermó de reuma.
En julio de 1871 ella y su esposo fueron sorprendidos por las fuerzas enemigas; ella fue capturada y enviada presa a La Habana, pero por gestiones de un familiar logró embarcar a los Estados Unidos, allí permaneció un año; viajó a Jamaica, después fue contratada de maestra en el Salvador, regresa a Jamaica y conoce de la muerte de su esposo.
Regresa a Cuba- después del Pacto del Zanjón, pero sufría espantosamente, pues había perdido todo cuanto amaba; conspira de nuevo y es deportada otra vez por las autoridades y promete no regresar a Cuba si no es completamente libre y soberana.
A  petición de una hermana viaja a Madrid, desde allí también conspira y, localiza algo valioso para ella: el Diario de Campaña de su esposo, para obtenerlo se vale de varias personas, hasta que finalmente logra copiado secretamente.
Establece contacto COn Calixto García y envía los pocos fondos de que dispone para la nueva revolución que se gesta.
Está atenta a las salidas de tropas españolas e informa de ello a los emigrados en
Cuba y Estados Unidos.
Admiró a José Martí "mediante su palabra vibrante, trasmitía al alma de sus oyentes sus sentimientos".
Establece contacto con su sobrino Gonzalo de Quesada y Aróstegui y entre ellos se produce un diálogo epistolar.
Aun lejos pudo ser útil a su Patria y fiel al recuerdo del esposo y al copiar su diario de campaña fue el último y penoso sacrificio que hizo por su amada tierra.
Fallece en Madrid, España, el 7 de febrero de 1901, cuando se disponía a regresar a Cuba, sus restos fueron trasladados a La Habana y finalmente a Guáimaro.
En su mausoleo figuran esculpidas, en el foso, estas expresiones vertidas por Ana Betancourt en la gloriosa Asamblea de 1869:
- Ciudadanos: La mujer en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora hermosa en que una revolución nueva rompe su yugo y desata las alas.
- Ciudadanos: Aquí todo era esclavo, la cuna, el color y sexo, vosotros queréis destruir la esclavitud de la cuna peleando hasta morir, habéis destruido la esclavitud del color emancipando al siervo; llegó el momento de liberar a la mujer.

8-   Nicolás Guillén Batista

Nace en Camagüey, el 10 de julio de 1902, hijo mayor de Nicolás Guillén Urra, periodista, senador, asesinado en la Chambelona (1917), y de Argelia Batista, que a la muerte del padre asume la crianza de sus hijos. Cursó estudios entre los años 1908 y 1912 en diversas escuelas de su ciudad natal. Aprendió tipografía con su padre.
Entre 1918 y 1919 trabaja como operario tipógrafo y asiste a clases en una academia nocturna.
En 1920 se gradúa de Bachiller en el Instituto de Camagüey, y matricula la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana, pero la situación económica de la familia no le permite continuar y los abandona por falta de recursos.
Regresa a Camagüey, publica sus primeros versos y colabora en "Camagüey Gráfico" y "Las Dos Repúblicas".
En 1921 vuelve a la Universidad y al año siguiente regresa a Camagüey, publica sonetos, edita la revista Lis, trabaja como redactor de "El Camagüeyano".
En 1926 regresa nuevamente a La Habana y trabaja como mecanógrafo en la Secretaría de Gobernación; en 1928 empieza a colaborar en el "Diario de la Marina".
Entre 1920 y 1930, denominada década crítica, son años decisivos en la formación y búsqueda de un lenguaje propio; en 1930 compuso sus "Motivos de Son" que constituyó un acontecimiento, tanto por sus elementos formales como por el mundo, el tema y los personajes puestos por el poeta a la vista de sus compatriotas.
En 1931 colabora en "El Mundo"; fue redactor del periódico "Información" y del semanario humorístico "El Loco". En 1935 obtiene empleo en el Departamento de Cultura del municipio Habana.
En 1936 fue miembro del comité editor de la revista literaria "Mediodía", más tarde fue su director, ofrece charlas y conferencias en distintas provincias.
Marcha a España, en 1937, y expresa la disposición de morir en esa tierra luchando contra el fascismo

9- Camaguey, Cuba: Henry Reeve  Henry Reeve

Henry Reeve, más conocido como El Inglesito, nació en Brooklyn, y por eso Ignacio Agramonte le decía Enrique el americano. Participó en unos 400 combates y fue herido, a veces de gravedad, en diez de ellos. Tras la batalla de Santa Cruz del Sur (1873) hubo que adaptarle una prótesis metálica en una de sus piernas y construirle un dispositivo especial a fin de que pudiera mantenerse firme sobre su cabalgadura. Combatió a las órdenes de Agramonte, lo acompañó en Jimaguayú y asumió a su muerte el mando transitorio de la caballería camagüeyana. Se puso después a las órdenes de Máximo Gómez.
En la acción de las sabanas de Yaguaramas (4 de agosto de 1876) las heridas recibidas lo derribaron del caballo y ya en el suelo resultó herido nuevamente. Aún así siguió peleando hasta que se le agotaron las fuerzas y las balas. Se suicidó para evitar que lo hicieran prisionero. Tenía 36 años de edad. El 10 de diciembre de 1873 había sido ascendido a General de Brigada.
Henry Reeve llegó a Cuba en 1869, en la expedición del vapor Perrit conducida por otro norteamericano, Thomas Jordan, General de Brigada del ejército de su país. Céspedes le dio aquí el grado de Mayor General y poco después ocupó la jefatura del Ejército Libertador en sustitución del mayor general Manuel de Quesada. Pero, afirman historiadores, Jordan quiso someter a las tropas cubanas a la disciplina de un ejército regular, se empeñó en concentrarlas en grandes columnas y no comprendió ni se habituó nunca a la guerra de guerrillas. Eso le ocasionó discrepancias con los principales jefes cubanos y lo llevó a presentar su renuncia irrevocable. Antes de salir de Cuba, la Cámara de Representantes le agradeció los servicios prestados a la causa cubana por la que siguió trabajando a su regreso a los Estados Unidos. Falleció en 1895.
 

SIMBOLOS Y TRADICIONES:

Nuestros simbolos son
1-El Escudo de la Ciudad
2-El Tinajon Camagueyano

Dentro de las Tradiciones es sin dudas el San Juan Camagueyano nuestra mayor tradicion:
San Juan Camagüeyano
La Ciudad de Camagüey llamada antiguamente Santa María del Puerto del Príncipe, o simplemente Puerto Príncipe está enclavada, aproximadamente desde 1528 en el centro de la provincia del mismo nombre.
Aislada en medio de un vasto territorio, despoblada y carente de vías de comunicación, la villa se desarrolló con lentitud hasta los primeros años del siglo XVII, cuando, como consecuencia del auge alcanzado por la ganadería y del comercio de rescate de sus derivados, llegó a ser una de las localidades más rica de la isla; en medio de este aislamiento surgieron numerosos festejos característicos, que con el transcurso del tiempo se hicieron tradicionales. Uno de estos eran las denominadas fiestas de San Juan y San Pedro, cuya celebración se remonta a mediados del siglo XVII.
Una actividad comercial: la venta de ganado convertía a Puerto Príncipe en el centro de reunión de todos los moradores de las haciendas ganaderas aledañas, quienes después de realizar sus operaciones comerciales, organizaban grandes carreras a caballo por las calles de la población, por la. noche comían, bebían y gastaban sumas respetables en los diversos juegos de azar.
Una festividad religiosa: el Corpus Christi; coincidía con la época en que comenzaba la venta del ganado, por lo que se adoptó la costumbre de comenzar el San Juan después de la procesión que salía el día de Corpus, fiesta movible en el calendario católico. A pesar de su comienzo en esta fecha los festejos eran de carácter profano.
Con la llegada del siglo XIX alcanzaron un auge y esplendor extraordinarios y, comenzaron a regirse por un bando que dictaba el Teniente Gobernador, por el cual se regulaba la fiesta con numerosas disposiciones y prohibiciones.
Las fiestas, como se ha dicho, consistían en paseos, aunque también se preparaban distintas comidas en las casas y se llevaban en mesas a la sala para todos los invitados. En el siglo XIX se introdujeron los disfraces, las comparsas y las carrozas, en las que lucieran su belleza mujeres de la talla patriótica de Ana Betancourt, Concha Agramonte, Aurelia Castillo y otras. Con la guerra de los Diez Años decayeron y no volvieron a recobrar jamás su antiguo esplendor.
Durante la neocolonia se introdujeron las congas y alcanzaron cierto realce, pero el mercantilismo se imponía al igual que el vicio del juego.
En la actualidad, con el tradicional ajiaco, los paseos, las calles adornadas y otras, se mantienen aún los festejos en el viejo Camagüey, del 24 al 29 de junio de cada año.
Otras tradiciones
Camagüey como otras zonas del país también posee una rica tradición en sus agrupaciones músico-danzarios de fiesta y carnaval, donde hay una fuerte presencia de nuestras raíces africanas, además de la española.
Rumba: Además de lo establecido nacionalmente en el complejo de la Rumba, Yambrú, columbia, guaguancó y sus variantes, el término también es sinónimo de fiestas en algunas zonas del país y también en Camagüey, donde se denominan rumbas o rumbones que ya en nuestro siglo salían de diferentes barrios: Matadero, Rosario, Palma, Cristo, Bedoya, San Gabriel y otras, y que tenían como antecedentes los cabildos de "nación" africanas. Al compás de su ritmo se arrolla, se marcha sin un orden de formación establecido y se cuenta con instrumentos musicales como tambores, cencerros, o guatacas, posteriormente se adicionó la trompeta y otros instrumentos de viento.
En el barrio de Cristo por el año 1920 se cantaba la siguiente rumba:
"De Cristo salimos
a Cristo Volvemos
templando la lira
esta noche no duermo"
Rumba camagüeyana famosa fue la de Jesús Márquez (Marquesado) de las décadas del 40' y 50'.
Comparsa: Una lejana referencia ha llegado a nuestros días: de los días 24 al 30 de junio de 1760 se corrió en la villa un magnífico San Juan en el que hubo derroche de lujo y buen gusto, resultando lucidísimas las cabalgatas y comparsas.
El recorrido fue de la Iglesia Mayor a la de San Juan de Dios, de esta a la de San Francisco, de aquí hasta la Soledad siguiendo hasta La Merced y Plaza de Armas donde el Teniente Gobernador presidió el paseo, todos los de la villa, en infinidad de jinetes.
Las comparsas con características españolas -bandas de música, estandartes- participaban en los carnavales; pero poco a poco el ritmo africano iba imponiéndose a toda prohibición de las clases dominantes, ya en la República Neocolonial se originaban diferentes tipos de comparsas que desfilaban por las calles más céntricas. Así tenemos la comparsa corales, sin tambores; comparsas de sociedad: salían luego de ensayar a las calles, llegaban nuevamente a sus lugares de salida, hacían sus evoluciones coreográficas acompañadas por la orquesta que amenizaban el baile. Se recuerdan las comparsas que organizaba la Sociedad de Instrucción y Recreo "Victoria" de negros y mulatos; comparsas guaracheros: arrollaban al ritmo de los tambores e instrumentos de viento. A esta pertenecen los Marqueses de Cristo, y los Chalequeros; comparsas artísticas: hacían coreografías artísticas con cierto argumento. Entre ellas Los Moros, los de Caricato y otras.
Congas: Agrupación musical cuya estructura o nomenclatura es específicamente creada en Camagüey. La llamada Conga Camagüeyana aparece al comienzo de la década de los años treinta y tiene como figura principal a Antonio Izaguirre en su conga "La Arrolladora" con tambores de barriles, campanas, tamboras de automóviles y su toque sui generis. Su formación era de una banda militar, inclusive Izaguirre confirió grados militares a sus tocadores. Otras con esta estructura fueron: Los Comandos, los Muchachos Pimienta, Los Pulpos, y La Farola.
Estas tradiciones musicales y danzarias han negado hasta nuestros días; hoy nuevas agrupaciones y directores han seguido cultivando este contagioso ritmo y estilo.

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